Cómo cosechar dentro de sesenta días o menos: doce pasos para controlar la floración
Cómo cosechar dentro de sesenta días o menos: doce pasos para controlar la floración

Cómo cosechar dentro de sesenta días o menos: doce pasos para controlar la floración

Este artículo se publicó originalmente en el número 282 de la revista Cáñamo España

Esta técnica permite un dominio total sobre la floración de las plantas, logrando que casi todas las variedades estén listas para la cosecha en sesenta días o menos desde que se pone en práctica. Gracias al manejo del fotoperiodo, el cultivador puede conseguir una floración a la carta y en el momento deseado sin necesidad de sembrar variedades autoflorecientes.

Cómo cosechar dentro de sesenta días o menos: doce pasos para controlar la floración
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¿Quieres saber más?

La técnica tradicional de cultivo de cannabis en exterior consiste en germinar en primavera y cosechar a finales de verano o principios de otoño. Un proceso largo de cinco o seis meses en los que el cultivador debe estar pendiente de las plantas, confiar en que la climatología no las dañe y, especialmente en los últimos años, vigilarlas cuidadosamente para evitar que se las robe algún ladrón. Cada vez es más difícil plantar en exterior y tener éxito. Esta razón ha llevado a muchos a pasarse al cultivo de interior, pero esta solución no sirve para todos. Hay quien no tiene espacio suficiente dentro de casa, no quiere hacer la inversión en todo el equipo o, sencillamente, quiere seguir cultivando como se lleva haciendo desde hace siglos: aprovechando la luz solar.

Las variedades de cannabis autoflorecientes solucionan en parte este problema, puesto que solo tardan dos o tres meses desde la germinación hasta la cosecha y se pueden sembrar en cualquier momento del año, pero no siempre tienen la misma calidad que las variedades tradicionales de floración fotodeterminada.

Una técnica todavía poco usada por los cultivadores de exterior y que, en mi experiencia, da resultados fantásticos es forzar la floración de variedades tradicionales para lograr que florezcan en el momento que nos resulte más oportuno. No hace falta ningún equipo técnico especial ni nada parecido: para que una planta de cannabis se ponga a florecer es suficiente con asegurarse de que recibe al menos doce horas de oscuridad total cada día.

Por ejemplo, si sembramos las semillas a mediados de abril, para finales de mayo las plantas ya pueden haber crecido bastante y tener entre cincuenta centímetros y un metro de altura. En ese momento podrían empezar a florecer pero, si las dejamos seguir su proceso natural, la floración no comenzará hasta mediados o finales de julio, es decir, la planta seguirá creciendo durante un largo periodo de seis a ocho semanas. En este tiempo se hará enorme, probablemente necesitará ser trasplantada a una maceta mayor y correrá el riesgo de sufrir una deficiencia nutritiva o el ataque de alguna plaga. Cuando por fin comience a florecer, todavía le quedarán otros dos meses como mínimo hasta que los cogollos estén maduros y listos para la cosecha. Además, el final de la floración, que es el momento más delicado de su vida, se desarrollará durante el mes de septiembre u octubre, cuando las tormentas pueden romper las ramas y la humedad pudrir los cogollos.

Sin embargo, si decidimos forzar la floración a finales de mayo o en los primeros días de junio, nuestras plantas estarán listas para ser cosechadas a finales de julio o principios de agosto, habrán evitado completamente toda la temporada de tormentas, y florecerán durante las semanas más cálidas y soleadas de la temporada, cuando la incidencia de hongos es mínima. Como ventaja añadida, los ladrones de plantas no suelen estar activos en julio o agosto, ya que no hay cogollos que robar, por lo que las probabilidades de llegar a la cosecha sin sobresaltos ni disgustos son mucho más altas.

Cómo acelerar la floración

"Para que una planta se ponga a florecer, es suficiente con que reciba doce horas de oscuridad total cada día"

Hay un factor importante y poco conocido que merece la pena explicar. La duración de la floración de las plantas está relacionada con la duración de las noches. Cuanto más larga es la noche, más rápido florecen las plantas. Si usamos noches de doce horas, las plantas florecerán aproximadamente en el tiempo en que florecen en interior. El número de días que requiere cada variedad lo podemos encontrar entre la información que ofrece el banco de semillas que la comercializa. Por mi experiencia, si alargamos ligeramente las noches una o dos horas más, podemos cosechar entre una y dos semanas antes sin que afecte demasiado a la producción, ya que la intensidad de luz en junio y julio es tal alta que las plantas tienen suficiente con diez u once horas de luz para desarrollarse perfectamente. He visto plantas completamente maduras y preparadas para ser cosechadas en solo cinco semanas desde que empezaron a florecer. Es recomendable, eso sí, tener en cuenta en qué momento del día las plantas reciben más sol y no recortar por ahí. Es decir, si crecen en una terraza que tiene sol desde primera hora de la mañana, lo que haremos es recortar horas de luz por la tarde, y si la terraza tiene más sol por la tarde, pues recortaremos por la mañana.

Inconveniente único

"El único inconveniente es que obliga al cultivador a estar muy pendiente todos los días"

El único inconveniente que tiene esta técnica es que obliga al cultivador a estar muy pendiente de las plantas todos los días, pues es recomendable que la noche empiece siempre a la misma hora. Si no eres una persona constante capaz de meter y sacar las plantas cada día en el mismo momento (un margen de entre media hora y una hora arriba o abajo no es grave), mejor no lo hagas. Si las plantas tienen que salir al exterior a las ocho de la mañana, no vale que los sábados y domingos nos quedemos durmiendo hasta las doce y no las saquemos hasta el mediodía. En todo caso, nos tendremos que despertar, sacarlas y volver a la cama. De todos modos, he comprobado que las plantas resisten bien y sin hacer tonterías hasta dos noches seguidas bajo el fotoperiodo natural, siempre que ocurra muy ocasionalmente. Dicho de otro modo, nos podemos olvidar de meterlas a oscuras un día de vez en cuando y no tendrá consecuencias, o nos podemos ir de fin de semana una vez al mes y dejarlas esos dos días en exterior sin que las plantas paren de florecer. Pero no me arriesgaría a hacerlo muy a menudo, sobre todo porque el estrés lumínico puede hacer que broten flores macho y se llenen los cogollos de semillas.

Una cosa más: no es necesario forzar todas las plantas que cultivemos. Tengo un amigo que planta una terraza entera y solo fuerza un par, así no le da mucho trabajo y se asegura una pequeña cosecha a finales de julio, cuando ya se le ha acabado la del año pasado. Así luego no tiene prisa por cosechar el resto de las plantas y puede ser paciente esperando a que maduren correctamente.

 

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