Hachís, Ice, BHO y otros extractos cannábicos

Hachís, Ice, BHO y otros extractos cannábicos

Las culturas cannábicas tradicionales se dividen entre las que consumen directamente la marihuana y las que prefieren extraer la resina de los cogollos y elaboran hachís. Este concentrado de resina tiene la ventaja de ser fácilmente transportable y conservar sus propiedades durante largo tiempo. Los consumidores modernos no tenemos por qué limitarnos a una sola de estas preparaciones. El cannabis es como el cerdo: todo se aprovecha. Se pueden utilizar los cogollos de primera calidad para consumirlos directamente y usar los de menor calidad y otros restos para hacer hachís. Veamos los principales tipos de extractos y concentrados que se elaboran a partir del cannabis.

Hachís, Ice, BHO y otros extractos cannábicos
Hachís, Ice, BHO y otros extractos cannábicos
Hachís, Ice, BHO y otros extractos cannábicos
Hachís, Ice, BHO y otros extractos cannábicos
Hachís, Ice, BHO y otros extractos cannábicos
Hachís, Ice, BHO y otros extractos cannábicos
Hachís, Ice, BHO y otros extractos cannábicos
Hachís, Ice, BHO y otros extractos cannábicos
Hachís, Ice, BHO y otros extractos cannábicos
Hachís, Ice, BHO y otros extractos cannábicos

¿Quieres saber más?

Hacer hachís es muy fácil pero hacer hachís de primera calidad, mucho más difícil. En general, la calidad del hachís viene dada por la proporción de resina y restos vegetales que contiene. El mejor hachís, desde el punto de vista de la potencia, es el que tiene un cien por cien de resina y cero restos vegetales, y la calidad va bajando conforme aumenta la materia vegetal y disminuye la resina. Además de la potencia psicoactiva, el sabor y el aroma del hachís también influyen en su calidad. No todas las técnicas de elaboración de extractos dan los mismos resultados. En general, la extracción en seco produce la resina más aromática y sabrosa, pero hace falta una elaboración muy cuidadosa para mantener la pureza de la resina. Es esencial mantener todo lo posible la integridad de la materia vegetal para evitar que atraviese el tamiz junto a la resina. Siempre que sea posible es recomendable tamizar en seco con temperaturas muy bajas, incluso bajo cero, para aumentar la densidad y rigidez de las glándulas de resina, lo que redunda en mayor producción, calidad y eficiencia.

Por su parte, las técnicas de hachís al agua se han vuelto muy populares en los últimos años, pues permiten obtener hachís de una gran calidad sin demasiada dificultad, ya que la diferencia de densidad entre la materia vegetal, que flota, y la resina, que se hunde, ayuda a separarlas.

Hachís casero fácil

Un sistema muy sencillo para hacer hachís con cosas que tenemos por casa: necesitamos un par de medias de mujer, un bote o recipiente similar, una goma elástica y algo de material cannábico seco y resinoso. La elaboración es simple: se desmenuza el material cannábico y se introduce en el recipiente, a continuación, se ponen dos o tres capas de la media para cubrir la boca del bote a modo de tamiz y se tensa y se fija en posición con la goma elástica (también se puede usar cinta aislante). A continuación se sacude el bote como si fuera una coctelera para que las glándulas de resina se desprendan del cogollo y atraviesen el tamiz. Se debe sacudir con cuidado y encima de una bandeja o una mesa, donde se irá acumulando la resina. Una vez veamos una capa de glándulas de resina sobre la bandeja, las recogeremos con cuidado y las prensaremos para formar una pieza de hachís.

BHO, máxima potencia pero demasiado riesgo

En la comunidad cannábica, cada vez es más popular el consumo de BHO (Butane Hash Oil), un extracto de potencia estratosférica que puede superar el setenta por ciento. Se elabora usando el gas butano para disolver los cannabinoides y separarlos de la materia vegetal. El proceso es sencillo pero siempre hay que realizarlo al exterior para evitar accidentes.

Lo primero que hace falta es conseguir un recipiente especial para fabricar BHO; consiste en un cilindro, metálico o plástico, con una tapa en cada extremo. La tapa superior tiene un agujero por donde se mete la espita de la bombona de gas y la tapa de abajo tiene un pequeño tamiz que permite que salga el gas pero no la materia vegetal.

Se llena el cilindro con cogollos, se colocan ambas tapas y se mete la espita de la botella de gas por el agujero superior y se presiona para que salga el gas. No hay que parar hasta que se haya vaciado la botella. El gas licuado y bajo presión atraviesa la hierba disolviendo los cannabinoides a su paso y sale al exterior, en forma líquida, por el extremo opuesto. Se pone una bandeja de pírex para recoger el gas licuado con la resina disuelta y donde se deja para que se evapore todo el butano. Recuerda: siempre se deberá hacer en exterior, a ser posible en un lugar donde no haya viviendas ni gente cerca. La evaporación es muy rápida, más del noventa y cinco por ciento del butano se evapora en cuestión de minutos. Este es el momento más peligroso, puesto que cualquier chispa o llama puede provocar una explosión. Hay que evitar llevar ropa de tejidos sintéticos, que pueden generar chispas, y no tener el teléfono en el bolsillo. El siguiente paso es colocar el pírex al baño maría dentro de otro recipiente lleno de agua caliente para favorecer la evaporación de los últimos restos de butano. La elaboración de BHO es rápida y no es complicada pero, no me canso de decirlo, es muy peligrosa. Han sucedido muchos accidentes, algunos mortales. Por eso no creo que sea una técnica recomendable para hacer en casa, sobre todo existiendo otras opciones como el Rosin Tech, que permite obtener un producto similar sin ningún riesgo.

Rosin Tech, extracto superpotente sin disolventes

Esta técnica se ha popularizado mucho en los últimos años, pues permite elaborar un extracto similar al BHO sin los riesgos asociados a la utilización de gas butano. No tiene mucho misterio, solo se necesitan una plancha para el pelo, un trozo de papel de horno y un cogollo. Es mejor usar cogollos pequeños, de entre uno y dos centímetros de diámetro, para que se calienten rápidamente. Se coloca el cogollo entre dos capas de papel de horno y se prensa con la plancha para el pelo a una temperatura de entre 130 y 200 ºC. El proceso de prensado debe ser rápido para evitar que se queme la resina. Bastan unos segundos para licuar toda la resina y que esta fluya hacia el exterior del cogollo, formando un anillo de resina pegado al papel y rodeando el cogollo, que habrá quedado aplastado con un grosor de apenas uno o dos milímetros. En general, las temperaturas bajas producen un Rosin más sabroso y rico, ya que se pierden menos terpenos, pero se necesitan varias pasadas para sacar toda la resina. Las temperaturas más altas aceleran el proceso, pero a costa de que el sabor y el aroma no sean tan buenos. Una de las principales ventajas de la técnica Rosin es, además de la seguridad, la rapidez. Del cogollo al extracto no se tarda más de un minuto o dos, al contrario de lo que pasa con todas las otras técnicas de elaboración de extractos, que necesitan mucho más tiempo.

 

Relacionados