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Carlos Edmundo de Ory

Maldito de moda

Este artículo se publicó originalmente en el número 251 de la revista Cáñamo España

Cuanto más nos acercamos a la fecha de su centenario, más parece ponerse de moda la figura de Carlos Edmundo de Ory (1923-2010), circunstancia que le divertiría precisamente por no haber estado nunca interesado en la publicidad de su persona, sino en algo más ambicioso: convertirse en leyenda. Aparte de que sus brillantes aerolitos —nombre con el que bautizó unos aforismos equidistantes del delirio mediterráneo y la serenidad budista— le garanticen una modesta pero uniforme dosis de posteridad, hay que celebrar la reciente aparición de una espléndida biografía (Prender con keroseno el pasado, de García Gil) y la excelente trayectoria de la fundación gaditana que lleva su nombre, una excepción en el decaído panorama de las instituciones encargadas de custodiar el legado de tantos artistas y escritores españoles. En honor de Ory, seleccionamos un puñado de Aerolitos (1962-2005) y otro de fragmentos procedentes del primer volumen de su Diario (1944-2000), una de las obras maestras secretas de la literatura española contemporánea. 

Cuanto más nos acercamos a la fecha de su centenario, más parece ponerse de moda la figura de Carlos Edmundo de Ory (1923-2010), circunstancia que le divertiría precisamente por no haber estado nunca interesado en la publicidad de su persona, sino en algo más ambicioso: convertirse en leyenda. Aparte de que sus brillantes aerolitos —nombre con el que bautizó unos aforismos equidistantes del delirio mediterráneo y la serenidad budista— le garanticen una modesta pero uniforme dosis de posteridad, hay que celebrar la reciente aparición de una espléndida biografía (Prender con keroseno el pasado, de García Gil) y la excelente trayectoria de la fundación gaditana que lleva su nombre, una excepción en el decaído panorama de las instituciones encargadas de custodiar el legado de tantos artistas y escritores españoles. En honor de Ory, seleccionamos un puñado de Aerolitos (1962-2005) y otro de fragmentos procedentes del primer volumen de su Diario (1944-2000), una de las obras maestras secretas de la literatura española contemporánea. 

"No solo existe la sabiduría de comprender, hay también la sabiduría de comprender que no se comprende" (8-I-1947)

"¡Despiértate! ¡Despiértate! ¡Al menos para que te veas dormido!" (21-IX-1948)

"Un poeta no puede contestar nunca a nada. Él es la Esfinge. Él hace preguntas" (28-IV-1952)

"Los muertos, ¡cómo pierden el tiempo!" (8-III-1953)

"No dejar de aprender es el remedio contra la extensa ignorancia que nos invade. Aprender que contra más buenos creemos ser, más malos somos" (4-XI-1953]
 

"Oigo sirenas en la noche, luego existo" (29-X-1954)

"Muere un clown, luego lloro"

"Muéveme la pasión de estar quieto"

"Ciegos son aquellos que no ven lo invisible"

"Se dice loco de alegría, pero no se dice loco de tristeza"

"Se dice hazmerreír y no se dice hazmellorar"

"¿Por qué se dice uso de razón y no uso de corazón?"

"La palabra orgullo debería escribirse orguyo"

"Yo soy el limpiabotas del verbo"

"Yo soy el desenterrador de vivos"

"La muerte no se acaba nunca"

"El lobo es un hombre para el lobo"

"El único ismo practicado individualmente por el género humano es el egoísmo"

"Gracias a los ricos hay pobres, desgraciadamente"

"El hombre es un animal que espera a mañana" 

"El hombre es un animal que miente"

"El hombre es una sombra que tropieza"

"Somos a la vez hombre y mujer. Cada hombre lleva consigo su propia Eva. Somos evanthropus"

"Seguir adelante, seguir extraviándose"

"Desconócete a ti mismo"

"Ser noche: anocheser"

"Balance del conocimiento: el terror y la maravilla"

"¡Estoy vivo!, grito recorriendo los pasillos del insomnio"

"Llevar el sufrimiento a cuestas como un piano invisible"

"Ya ha pasado la hora de las palabras preciosas"

"Ha llegado la hora de vivir al borde del abismo"

"Vagan por las ciudades criaturas catastróficas"

"Como animal que soy, la necesidad puede conmigo. Como espíritu, mi reino es el capricho"

"Quien más quien menos viene al mundo para hacer el ridículo"

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