2020: una de cal por las que van de arena

2020: una de cal por las que van de arena

Vaya manera de acabar el año. El 2020 ha sido un año catastrófico para muchos, afectado el mundo entero por la pandemia ya conocida por todos.

Vaya manera de acabar el año. El 2020 ha sido un año catastrófico para muchos, afectado el mundo entero por la pandemia ya conocida por todos. Sin embargo, gracias a la educación de los activistas, entre los que nos encontramos los que colaboramos en la revista Cáñamo, la marihuana ha sido una de las ganadoras del fatídico 2020.

El día de la elección presidencial se votó para legalizar la marihuana recreativa en varios estados, siendo los más significativos Nueva Jersey y Arizona, que permitirán su uso lúdico a los mayores de veintiún años. Los analistas calculan ingresos de ciento treinta millones anuales por conducto del cannabis en el estado de Nueva Jersey, donde de acuerdo con el ACLU los negros son 3,5 veces más propensos a ser arrestados por simple posesión a pesar de que los blancos le atizan al porro de la misma forma.

Montana y Dakota del Sur, dos estados de cuello rojo, también votaron para legalizar el uso recreativo del cannabis. Por lo tanto, son ahora dieciséis los estados donde se puede fumar “libremente”. Lo de Dakota del Sur fue tremendo, ya que los electores autorizaron al mismo tiempo el uso medicinal en otra iniciativa, cimentando un futuro brillante.

Poco a poco se va pintando de verde el panorama gringo. Tras la derrota del Trumpetas, la responsabilidad de legalizar de una vez por todas a nivel federal recae en Joe Biden. La vicepresidenta, Kamala Harris, ha dicho que ella sí está a favor de descriminalizar la marihuana a nivel federal, lo que representaría la victoria tan anhelada, que provocaría un efecto dominó sobre el resto del orbe. Ahora esperemos que sea verdad, pues su homóloga mexicana, Olga Sánchez Cordero, la secretaria de Gobernación, también había dicho que el gobierno legalizaría la marihuana y a dos años aún seguimos esperando.

Los que ya tomaron cartas en el asunto son los habitantes de Arizona, que aprobaron la Proposición 207, una iniciativa a nivel estatal que legaliza la posesión, el uso y la comercialización de la marihuana para todos los adultos que así lo deseen. La nueva ley permite a los mayores de veintiuno poseer una onza de cannabis. Las ganancias del estado se destinarán a programas de educación pública y seguridad. Este desértico estado permitirá cultivar hasta seis plantas para usos no comerciales y en residencias privadas, iniciando de forma oficial la industria marihuanera en Arizona. Aquellos con cargos criminales ligados a la posesión de esta planta podrán apelar para que se les quite esa mancha en su historial, y es que Arizona tiene mogollón de convictos como dijo Erik Altieri, el director ejecutivo de NORML: “Hasta ahora, Arizona había impuesto una de las más estrictas penas permitidas en el país. En algunos casos incluso la posesión de pequeñas cantidades era clasificada como un crimen grave”. Continuó diciendo que la Proposición 207 sería disruptivq para el mercado ilegal, terminaría con los arrestos de bajo nivel y crearía trabajos y utilidades. Lo importante de este triunfo no son los seis millones y medio de habitantes ni su cercanía con México, sino que es un estado rojo, es decir, republicano y conservador, lo que significa que ya hasta los más recalcitrantes han ido cambiando de opinión, ya sea por cuestiones monetarias o porque se han dado cuenta de que es una moneda electoral o porque ayuda a la salud de todos incluidos ellos mismos.

Regresemos a Nueva Jersey, lejos de Arizona, allá por Nueva York, en la esquina este del país. Ahí votaron por la Pregunta Pública Número 1, donde se pidió al electorado si permitían el uso lúdico de la marihuana, así como su posesión y comercio, ganando el sí por más de un millón de votos o el sesenta y seis por ciento. La iniciativa no prevé ningún específico, es decir, aún no hay límites en la posesión ni reglas para el cultivo personal o para los dispensarios. La legislatura y oficiales del estado, junto con la futura Comisión Reguladora del Cannabis, tendrán que iniciar con este proceso que se antoja será largo para establecer las reglas y expedir las licencias pertinentes. Lo que sí está claro es que se tendrá un impuesto sobre la venta del 6,625% (ya los hubieran hecho 6,66%) a los clientes mayores de veintiún años y las municipalidades podrían cobrar hasta un 2% extra.

A pesar del temor que se empantane la ley en las cámaras, los políticos tienen fe en que será un proceso rápido y ya hasta están invitando a la peña de los estados vecinos para que vayan a echarse un toque a Nueva Jersey. “Estamos anticipando movernos rápidamente para la venta –refirió el representante del condado de Unión, el demócrata Nicholas Scutari–; estamos muy felices de invitar a los residentes de Nueva York a disfrutar de nuestra yerba”. ¡Cómo han cambiado los tiempo$$$!

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