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Lámpara regulable

Un amigo que se fue a vivir a Italia el año pasado me regaló su armario de cultivo. Lo he tenido guardado todo este tiempo y ahora por fin quiero empezar a cultivar. Es de 120x120 cm y tiene una lámpara de sodio con un balastro electrónico de 600 W regulable. Lo puedo poner a 250, 400, 600 y 660 W. Lo que me gustaría que me explicaras es en qué momento debo usar cada potencia y qué ventajas tienen. Espero tu respuesta.
José

Las plantas cuando son pequeñas no necesitan tanta luz como cuando crecen o florecen. Al principio, recién germinadas, demasiada luz puede ser incluso perjudicial, pues no están preparadas para ella. Hemos de pensar que en la naturaleza cuando una semilla germina la plántula brota casi siempre rodeada de otras plantas que le hacen sombra, por lo que no recibe tantas horas de sol directo. Además, en primavera, cuando las semillas germinan naturalmente, el sol no es tan intenso como en pleno verano cuando florecen. La intensidad de luz que reciben las plantas tiene que ver con la potencia de la lámpara, pero también con la distancia a la que esté situada. Una lámpara de 400 W da la misma intensidad de iluminación a 40 cm que una de 600 W a 60 cm, pero la de 600 cubre un área mayor, pues está a mayor distancia.

En un cultivo de interior para ahorrar en la factura de electricidad te interesa mantener la potencia lo más baja posible siempre que las plantas reciban la luz que necesitan. Cuando son pequeñas las puedes poner muy juntas entre sí y acercar mucho la lámpara (a unos 40 cm de las plantas) para que reciban una buena intensidad de luz, aunque la regules a 250 W. Conforme las plantas crecen y las tienes que trasplantar a macetas mayores tendrás que alejar la lámpara a unos 50 cm para que ilumine todo el espacio y será necesario subir la potencia a 400 W para que no baje la intensidad de luz. En la última semana antes de cambiar el fotoperiodo a 12/12 para que empiecen a florecer ya ocuparán todo el espacio y habrá llegado el momento de subir la intensidad a 600 W. Entre la tercera y la sexta o séptima semanas de floración la planta aprovecha la mayor cantidad de luz, por lo que es el momento de subir la lámpara a su máxima potencia, 660 W. Las dos últimas semanas antes de cosecharla se reduce algo la necesidad de luz y puedes ponerla de nuevo a 600 W.

La posibilidad de regular la potencia de la lámpara te puede hacer ahorrar en la factura de la compañía eléctrica. Si usas una lámpara de 600 W sin regulación durante toda la cosecha gastarás unos 700 KW/h en un ciclo de cultivo que comprenda cuatro semanas de crecimiento bajo el fotoperiodo 18/6 y ocho semanas de floración con fotoperiodo 12/12. En cambio, regulando la potencia tal y como te he explicado el consumo puede reducirse a unos 560 KW/h, cerca del veinte por ciento de ahorro. Además, este sistema no te hará cosechar menos, puesto que reduces el consumo cuando las plantas no necesitan tanta luz y aumentas la potencia hasta 660 W en las semanas en que pueden aprovechar ese diez por cierto extra, con lo que, probablemente, acabes logrando una producción mayor.

La posibilidad de regular la potencia de la lámpara es también muy útil cuando llega el verano y las temperaturas son tan altas que el armario de cultivo se convierte en un horno donde resulta imposible cultivar. En esos momentos, usando la lámpara a 250 o 400 W reducimos mucho la producción de calor y, aunque tengamos que usar plantas más pequeñas y hacer una cosecha menor, al menos podemos seguir cultivando.

Profesor Cáñamo

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