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16 de Agosto de 2022

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Se doblan por el peso

Se doblan por el peso
Tengo un problema en mi cultivo de interior, que está en un armario de un metro cuadrado. Las plantas se han hecho bastante grandes (miden entre 140 y 160 cm de alto) y he tenido que subir la lámpara a tope, casi hasta tocar con el techo y con el filtro de carbón. Tengo nueve plantas y tienen cogollos bastante grandes, como de 25 cm, aunque solo en la parte de arriba. Las partes bajas de las plantas se han quedado casi sin hojas porque las hojas se fueron poniendo amarillas y luego se cayeron. El problema ahora es que el peso de los cogollos está haciendo que muchas ramas se doblen y los cogollos queden hacia abajo. Me preocupa que no maduren bien porque no les llegue suficiente luz y creo que tengo que buscar la forma de sujetar los cogollos para que queden rectos. Me han dicho que puedo usar tutores de plástico o una malla, pero no sé qué sería mejor. ¿Qué me recomiendas?
Santiago

Las plantas cultivadas en interior suelen necesitar soporte casi siempre, salvo que sean muy pequeñas y de una variedad que tenga tallos muy fuertes. En exterior, el viento ayuda a fortalecer los tallos, pues crea microrroturas que las plantas cicatrizan y refuerzan constantemente. Es cierto que a veces también es necesario colocar tutores en exterior, sobre todo con las variedades más productivas y de cogollos más gruesos y pesados o en zonas con fuertes vientos, pero en interior es casi obligado en cualquier situación. En interior se pueden lograr tallos algo más fuertes si se colocan ventiladores desde que las plantas son pequeñas para que el aire las mueva, pero, aun así, casi siempre necesitan tutores o una malla de soporte que les ayude a aguantar el peso de los cogollos al final de la floración. Es muy difícil fortalecer las plantas cuando ya son adultas y están formando los cogollos porque entonces casi toda la energía la dedican a la floración; es mejor hacerlo antes, en la fase de crecimiento. Otro elemento esencial para obtener tallos gruesos y resistentes es iluminar las plantas con bastante intensidad. Si hay poca luz, las plantas se alargan y se estiran intentando acercarse a la bombilla, por lo que desarrollan tallos más delgados y, por tanto, más débiles. En cambio, con una iluminación intensa y colocando la lámpara lo más cerca posible, se logra un crecimiento más compacto, plantas con mayor ramificación y tallos gruesos que darán lugar a grandes cogollos. Las plantas conocen sus limitaciones y si los tallos son débiles no hacen cogollos tan grandes como cuando los tallos son fuertes.

En tu caso, creo que el problema se ha agravado por el gran tamaño que han alcanzado las plantas. En general, es mucho mejor mantener las plantas más pequeñas, evitando que superen el metro de altura siempre que sea posible. En cualquier caso, ahora lo importante es ayudarlas a mantener los cogollos erguidos, no solo para que reciban toda la luz que puedan, también para que se mantengan bien ventilados y evitar así la aparición de hongos. En un armario no muy grande como el tuyo puedes usar indistintamente tutores o malla, cada sistema tiene sus propias ventajas e inconvenientes. Si usas tutores siempre podrás mover las plantas y sacarlas del armario cuando quieras, lo que puede ser muy útil en ciertas ocasiones, como cuando quieres fumigarlas o si una madura antes que las otras; el inconveniente es que tienes que poner al menos un tutor por planta, o más si tienen varias puntas principales, y debes hacerlo entre la segunda y la cuarta semana de floración, antes de que las ramas de las plantas se empiecen a enredar entre sí. Además, tendrás que atar las ramas a los tutores con pequeños alambres o bridas, teniendo cuidado de no apretarlos demasiado para no estrangularlos. Casi siempre colocarás los tutores antes de que acaben de crecer del todo, por lo que sobresaldrán por encima de las puntas de las plantas y no podrás acercar tanto la lámpara. Es posible, si las plantas crecen mucho, que te toque fijar los tallos al tutor con alambres por segunda vez cuando terminen de crecer, algo que no será fácil, pues las plantas ya estarán muy grandes. La malla tiene la enorme ventaja de que se puede colocar antes de que empiecen la floración. Se sitúa horizontalmente por encima de las plantas, normalmente se fija a los tubos que hay en las esquinas del armario. Conforme las plantas van creciendo, las puntas de las ramas atraviesan los agujeros de la malla ellas solas (es importante usar una malla de agujeros grandes, de seis a diez centímetros de lado, para que los tallos puedan pasar sin problemas). Por tanto, no es necesario atar los tallos a la malla y, si crecen mucho y superan tanto la malla que se empiezan a caer, siempre se puede colocar una segunda malla más arriba para que les dé un segundo punto de apoyo. Una ventaja añadida de las mallas es que se puede doblar cualquier rama que crezca más que las vecinas y enredarla en la malla para controlar su altura y evitar que se queme con la bombilla. Mantener todos los cogollos a la misma altura permite acercar la lámpara al máximo sin que ninguno se queme por estar demasiado cerca y es una de las mejores técnicas para aprovechar al máximo la luz y maximizar la producción. El inconveniente principal de la malla es que las plantas ya no se podrán mover hasta la cosecha, y cuando llegue el momento de cortarlas es posible que tengamos que romper la malla para sacarlas con facilidad. Otro problema de las mallas es colocarlas en cultivos grandes, pues impiden el paso al cultivador, que tal vez necesite llegar a las plantas del fondo para revisarlas, cuidarlas o regarlas. En mi opinión, la elección entre malla o tutor depende del gusto del cultivador y del tamaño del cuarto de cultivo. En un armario pequeño y si todas las plantas son de la misma variedad, por lo que se cosecharán a la vez, yo elegiría poner una malla, en cambio, si el cuarto es grande o las plantas son de distinta variedad, me inclinaría por los tutores.

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