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‘Cheesecake’ casera, fácil y relajante

Tarta de queso al horno con Northern Light x Big Bud y frambuesas frescas

Si os apetece una merienda reposada, os invito a preparar esta deliciosa cheesecake y sumergiros en un viaje lácteo de placer. El punto relajante se lo dará la Northern Light x Big Bud, una variedad índica que regalamos el año pasado con el número 304 gracias a World of Seeds. Se trata de una variedad auto con números de feminizada, ya que posee porcentajes de THC de hasta 22%, así que habrá que medir muy bien la dosis, sobre todo teniendo en cuenta lo exquisita y adictiva que es esta tarta. 

Ingredientes

  • 570 g de queso crema 
  • 4 huevos frescos 
  • 230 g de azúcar moreno o panela 
  • 10 g de harina 
  • 285 ml de nata cannábica (35% materia grasa) 
  • Una pizca de sal 
  • Unas frambuesas frescas para acompañar 

Elaboración

La tarta de queso es una de las elaboraciones más famosas e internacionales que existen. Cada país tiene su propia versión y un particular tipo de queso para hacerla. En Italia, la preparan con mascarpone o ricota; en Grecia, con feta o mizithra, y en Alemania, con cottage. En esta versión hemos utilizado un queso crema estándar, pero podemos hacerlo con el que más nos inspire, siempre que sea cremoso o tierno. 

Los orígenes de esta delicia se remontan a la Antigua Grecia, concretamente a la isla de Samos hace más de 4.000 años, aunque el primer texto del que hay conocimiento data del año 230 dC. En aquellos tiempos se consideraba una receta muy nutritiva y proteica, por lo que formaba parte de la dieta de los atletas que participaban en los Juegos Olímpicos. Pero fue siglos después, cuando se extendió por todo el mundo a través del imperio Romano, que había invadido y conquistado Grecia. Los romanos la llamaron libuma y modificaron la receta, añadiéndole huevo y cociéndola entre ladrillos calientes a modo de horno de piedra. Ya en el siglo xviii, los colonos europeos la llevaron hasta las Américas. Fue allí donde, en 1872, un tipo de Filadelfia llamado Mr. William Lawrence comenzó a fabricar crema de queso. Esta famosa crema formaría parte de la receta elaborada en la ciudad de Nueva York, dando origen a la famosa cheesecake neoyorquina. 

En nuestro país, los primeros registros datan del siglo xiii, donde aparecen la quesada pasiega y los flaons de Ibiza o Menorca (mencionados por Ramon Llull en 1238). Aunque es en los últimos tiempos, concretamente en el 2021, cuando la receta de un restaurante vasco toma fama mundial gracias al premio concedido por el New York Times al mejor sabor del mundo de ese año. Se trata del restaurante La Viña de Donostia, que desde aquel momento no deja de tener visitas procedentes de todo el mundo para probar su famosa tarta. Pues bien, amigos y amigas, esta receta que os traigo es esa precisamente, aunque con un ingrediente extra que os hará tener una digestión algo más relajada y placentera. 

Tarta de queso al horno con Northern Light x Big Bud y frambuesas frescas

Para su preparación, lo primero será precisamente la nata cannábica. Comenzaremos poniéndola en un bol al baño maría para evitar que llegue a hervir. Cuando la nata alcance unos 60 o 70 ºC, incorporamos 10 g de flores de Northern Light x Big Bud muy picaditas, poco a poco y removiendo hasta conseguir que se sumerja totalmente. La dejamos ahí unos 20 min. Después, la pasamos por un colador de tela y la dejamos reposar tapada cinco minutos más, y la dejamos enfriar y la reservamos. 

Para la tarta, precalentamos el horno a 200 ºC, ponemos el queso crema en un bol amplio y añadimos los cuatro huevos, de uno en uno, removiendo bien tras la adición de cada uno. A continuación, vertemos el azúcar y de nuevo homogeneizamos. Posteriormente, añadimos la harina tamizándola con un colador, removemos integrándola bien y, finalmente, incorporamos la nata cannábica de igual forma. Una vez preparada la mezcla, la vertemos en el molde forrado con un papel de horno y lo introducimos en la zona baja del horno con calor arriba y abajo durante 40 min o hasta que la superficie adquiera un característico tono dorado. Si antes de los 40 min vemos que nuestra tarta se está dorando en exceso, podemos cubrir la superficie con papel de aluminio para evitar que se queme mientras termina la cocción. 

Podemos tener la sensación de que no se ha cocido lo suficiente, ya que al sacarla del horno la notaremos muy temblorosa y la parte central se hundirá ligeramente, pero que no cunda el pánico porque es completamente normal. Tras unas dos horas de reposo fuera del horno, la tarta habrá adquirido la textura perfecta. Solo quedará servirla junto a las frambuesas y disfrutar de su delicioso y exquisito sabor. Espero que os guste y disfrutéis de sus efectos con precaución y medida. 

Este contenido se publicó originalmente en la Revista Cáñamo #314

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